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dijous, 19 de juny del 2014

Rosa de Papel

Buenos días de nuevo a todos los habitantes (que sepan leer en español) de este mundo anfipático (Esto es, en moléculas, que tiene una parte polar y otra apolar, es decir, que el mundo tiene una parte bella y otra no tan bella, pero dejemos esto para otro blog). Hoy me gustaría intentar algo nuevo: una descripción. Espero que os guste y, por favor, leedlo lentamente.

Rosa de papel

La sombría habitación está iluminada por una suave luz tenue, que se desliza risueña desde un pequeño ventanal discreto. Al fondo de la sala, donde la luz no llega a alcanzar con su luminoso tacto, una grande y negra estantería, esperando desordenada la llegada de algún otro objeto que le acompañe en su estancia. Junto a ella, una foto antigua que muestra el rostro rosado de unos jóvenes que sostienen, enamorados, una rosa de papel hecha de papel de periódico. La imagen de los dos jóvenes irradia cierto sentimiento de calidez, cosa que hace la estancia mucho más acogedora, frente a las paredes coloreadas de un gris suave, casi pálido.  Más cerca del pequeño ventanal, sentado en el decrépito sofá verde oscuro que había sido compartido tantas otras veces en las noches desenfrenadas de la juventud y frente a la vieja televisión apagada, se observa iluminada su triste semblante. Sobre las marcas que la vida, en su paso por el tiempo, le ha depositado en los cansados ojos de esmeralda, cae lentamente un pedazo transparente de su corazón roto. La lágrima llega a sus desgastadas mejillas, trazando un suave esbozo de los amores pasados junto a su boca, torcida en un gesto de dolorosa desesperanza. Su cuerpo, inclinado por el intenso dolor, se aferra fuertemente, gracias a sus huesudas manos a una pequeña y delicada rosa, una rosa de papel.




Gracias por haberlo leído y nos vemos el próximo lunes.


PD: Estellés, te he robado la rosa de papel y te he matado a los amantes de Valencia, así que pido disculpas.

dilluns, 16 de juny del 2014

Microrrelatos

Buenos días de nuevo a todos los personos y personas que vuelven a mi blog. He estado esta semana anterior un poco liado con los exámenes del Selectivo, así que no pude escribir nada y por ello me disculpo (o no).

Bueno, primero decir a todos los que van a pasar a bachiller y en un futuro harán el temido Selectivo que no le tengan tanto miedo, que aunque den un poquito de miedo los exámenes, no es tan difícil. Ahora a esperar las notas! Este viernes ya las sabré.

Hoy voy a publicar tres microrrelatos, con los que me presenté al concurso de mi instituto.La extensión mínima era de 150 palabras y todos debían empezar por "Al abrir el cajón vio que estaba vacío" Espero que os gusten:

Obcecado


Al abrir el cajón vio que estaba vacío. ¿Por qué estaba vacío...? 


Una tenue aunque familiar luz entraba deslizándose lentamente por el gran ventanal. Eso no importaba, debía llenar rápidamente el cajón o no tendría tiempo para hacerlo después...

Siguió intentando llenar el cajón y, mientras tanto, la estancia, ausente ya de la poca luminosidad de la tarde, quedó inundada de una dulce y agradable fragancia de flores de jazmín proveniente del exterior. No le disgustó el olor, pero no le interesaban esas cosas, necesitaba más que nunca llenar ese cajón. 

Nunca llenó por completo aquel oscuro y frío cajón, así como nunca llenó su vida.


La vida de un cajón

Al abrir el cajón vio que estaba vacío… o eso parecía si lo miraba sin cautela, pero si observaba fijamente aún podía distinguir las vetas de la oscura madera e imaginar las ramas que una vez formaron parte de él. Cerró los ojos mientras lo tocaba, olisqueó aquel objeto e incluso pudo escuchar los pajarillos revoloteando en la copa. Pensó que tal vez la vida de un árbol no merecía la pena, que era una pérdida de tiempo, pero… si lo reflexionaba sabía que no era así. Ese cajón había dado cobijo a varias generaciones de aves e insectos, había sobrevivido a un incendio, había visto más atardeceres de los que él vería jamás, ese cajón había producido oxígeno para que respirara e incluso había dado sombra a fugitivos jóvenes enamorados. Se rió. Tal vez un cajón tuviera más importancia de la que le damos usualmente.

Alzheimer

Al abrir el cajón vio que estaba vacío. Tal vez no había estado lleno nunca, o tal vez si… Ahora mismo no lo recordaba. Quizás antes hubiera guardado en aquel viejo cajón deteriorado algún pantalón manchado accidentalmente en una fiesta de Nochevieja o la corbata de su boda, doblada cuidadosamente, pero eso era el problema, que no sabía con precisión si se había casado o si tenía familia con la que celebrar Nochevieja. Estaba confuso, se sentía encerrado entre aquellas paredes blancas. Pensándolo bien, no sabía dónde estaba, se parecía mucho a un… ¿Cómo se decía...? Bueno, eso ahora no importaba, quería ver a alguien conocido, alguien que pudiera recuperar alguna prenda de aquel cajón. Entonces, sin llamar, ella entró por la puerta. No la reconocía, pero evocó una bufanda blanca de lana... Fue entonces cuando recordó quién era y, aún advirtiendo que el próximo día no iba a recordar su rostro, le susurró al oído: Te quiero.



Bueno, y ya está. Espero que os hayan gustado.

dijous, 29 de maig del 2014

Escudo

Cuenta aquella antigua leyenda de la existencia de un escudo solitario nacido en el interior de una furiosa tormenta invernal. Se dice que el mitificado escudo era indestructible, pero no lo era. El helado material que lo formaba se fragmentaba, triste, entre cadáveres formados por su resistente geometría. Su interior se derrumbaba sintiendo la soledad que le provocaba ser utilizado de esa manera.

Estaba cansado.

Estaba cansado de hacer daño, estaba furioso por haber sido obligado a asesinar brutalmente a todas esas personas. No deseaba hacer daño, no quería dañar a ningún ser vivo nunca más, no es ese el uso que un resistente escudo como él.

Gritó. Gritó expulsando su rabia enmudecida por el silencio de aquellos ensangrentados años pasados. Ahora permanecía solo, nadie quería el mítico escudo indestructible, al fin y al cabo solo era un escudo débil y que temía la batalla.

Lo escuchó. El tenue ruido de pasos se escuchaba cada vez más claro y cercano. La impaciencia mantenía el ambiente helado y tenso de los tiempos antiguos.

Entonces le vio. Sus ojos grises se reflejaron en la reluciente y suave superficie del frío material que formaba el escudo. Agarró con firmeza el gran escudo y lo miró atentamente.

Sonrió.

El escudo se sorprendió, era la primera vez que había visto a alguien sonreirle. Sintió que era la hora de volver a hablar de nuevo tras tantos años solitarios en ese lugar y susurró lentamente...

"Te he estado esperando."

Él volvió a sonreir, agarró el escudo en un fuerte abrazo y lo llevó con él. El escudo le protegiera con su reluciente superficie y, a su vez, él protegería al escudo de la sombra de tristeza que dejó su alma derrumbada.

dilluns, 28 d’abril del 2014

Sus dos sueños rotos

Si, querido lector o lectora, sé perfectamente que no has podido dormir estos días pensando en la razón por la que el nombre del blog es "Sus dos sueños rotos" y bueno, pues para aclarar todo esto (Y para que puedes seguir durmiendo plácidamente a partir de ahora) voy a explicar el nombre del blog.

El blog se llama así por el poema que voy a publicar en esta misma entrada: "Sus dos sueños rotos ". Este poema lo escribí cuando una buena amiga estaba pasando una mala racha, simplemente salió (¡Puff!) porque sí. Sé que no es una gran historia (Para vosotros) pero con esto aprovecho para dejaros aquel poema que escribí hace un tiempo.

Sus dos sueños rotos

Camina despacio donde cesó la tormenta,
tras todo aquel sudor frío que la cubre.
En sus ojos dos lágrimas caen serenas,
caen por su mejilla sus dos sueños rotos.

La primera, su alma, cae lentamente,
efecto de la gravedad del intenso odio
y cae en el gran mar de su subconsciente.
Cae como la gota que colmó el gran vaso.

La segunda lágrima, su corazón,
el que se rompió con tus palabras
cae miedosa, con temor.
Cae y no volverá nunca

Así, sin corazón ni alma sigue,
perdida en un mundo oscuro.
Con paso desesperado y torpe,
Muere, se pierde su rumbo

Gracias por leerlo. Aprovecho ahora para decir que una sola publicación semanal no me convence, así que intentaré publicar al menos dos veces a la semana.