Buenos días de nuevo a todos los habitantes (que sepan leer en español) de este mundo anfipático (Esto es, en moléculas, que tiene una parte polar y otra apolar, es decir, que el mundo tiene una parte bella y otra no tan bella, pero dejemos esto para otro blog). Hoy me gustaría intentar algo nuevo: una descripción. Espero que os guste y, por favor, leedlo lentamente.
Rosa de papel
La sombría habitación está iluminada por una suave luz tenue, que se desliza risueña desde un pequeño ventanal discreto. Al fondo de la sala, donde la luz no llega a alcanzar con su luminoso tacto, una grande y negra estantería, esperando desordenada la llegada de algún otro objeto que le acompañe en su estancia. Junto a ella, una foto antigua que muestra el rostro rosado de unos jóvenes que sostienen, enamorados, una rosa de papel hecha de papel de periódico. La imagen de los dos jóvenes irradia cierto sentimiento de calidez, cosa que hace la estancia mucho más acogedora, frente a las paredes coloreadas de un gris suave, casi pálido. Más cerca del pequeño ventanal, sentado en el decrépito sofá verde oscuro que había sido compartido tantas otras veces en las noches desenfrenadas de la juventud y frente a la vieja televisión apagada, se observa iluminada su triste semblante. Sobre las marcas que la vida, en su paso por el tiempo, le ha depositado en los cansados ojos de esmeralda, cae lentamente un pedazo transparente de su corazón roto. La lágrima llega a sus desgastadas mejillas, trazando un suave esbozo de los amores pasados junto a su boca, torcida en un gesto de dolorosa desesperanza. Su cuerpo, inclinado por el intenso dolor, se aferra fuertemente, gracias a sus huesudas manos a una pequeña y delicada rosa, una rosa de papel.
Gracias por haberlo leído y nos vemos el próximo lunes.
PD: Estellés, te he robado la rosa de papel y te he matado a los amantes de Valencia, así que pido disculpas.
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dijous, 19 de juny del 2014
Rosa de Papel
dijous, 29 de maig del 2014
Escudo
Cuenta aquella antigua leyenda de la existencia de un escudo solitario nacido en el interior de una furiosa tormenta invernal. Se dice que el mitificado escudo era indestructible, pero no lo era. El helado material que lo formaba se fragmentaba, triste, entre cadáveres formados por su resistente geometría. Su interior se derrumbaba sintiendo la soledad que le provocaba ser utilizado de esa manera.
Estaba cansado.
Estaba cansado de hacer daño, estaba furioso por haber sido obligado a asesinar brutalmente a todas esas personas. No deseaba hacer daño, no quería dañar a ningún ser vivo nunca más, no es ese el uso que un resistente escudo como él.
Gritó. Gritó expulsando su rabia enmudecida por el silencio de aquellos ensangrentados años pasados. Ahora permanecía solo, nadie quería el mítico escudo indestructible, al fin y al cabo solo era un escudo débil y que temía la batalla.
Lo escuchó. El tenue ruido de pasos se escuchaba cada vez más claro y cercano. La impaciencia mantenía el ambiente helado y tenso de los tiempos antiguos.
Entonces le vio. Sus ojos grises se reflejaron en la reluciente y suave superficie del frío material que formaba el escudo. Agarró con firmeza el gran escudo y lo miró atentamente.
Sonrió.
El escudo se sorprendió, era la primera vez que había visto a alguien sonreirle. Sintió que era la hora de volver a hablar de nuevo tras tantos años solitarios en ese lugar y susurró lentamente...
"Te he estado esperando."
Él volvió a sonreir, agarró el escudo en un fuerte abrazo y lo llevó con él. El escudo le protegiera con su reluciente superficie y, a su vez, él protegería al escudo de la sombra de tristeza que dejó su alma derrumbada.
Estaba cansado.
Estaba cansado de hacer daño, estaba furioso por haber sido obligado a asesinar brutalmente a todas esas personas. No deseaba hacer daño, no quería dañar a ningún ser vivo nunca más, no es ese el uso que un resistente escudo como él.
Gritó. Gritó expulsando su rabia enmudecida por el silencio de aquellos ensangrentados años pasados. Ahora permanecía solo, nadie quería el mítico escudo indestructible, al fin y al cabo solo era un escudo débil y que temía la batalla.
Lo escuchó. El tenue ruido de pasos se escuchaba cada vez más claro y cercano. La impaciencia mantenía el ambiente helado y tenso de los tiempos antiguos.
Entonces le vio. Sus ojos grises se reflejaron en la reluciente y suave superficie del frío material que formaba el escudo. Agarró con firmeza el gran escudo y lo miró atentamente.
Sonrió.
El escudo se sorprendió, era la primera vez que había visto a alguien sonreirle. Sintió que era la hora de volver a hablar de nuevo tras tantos años solitarios en ese lugar y susurró lentamente...
"Te he estado esperando."
Él volvió a sonreir, agarró el escudo en un fuerte abrazo y lo llevó con él. El escudo le protegiera con su reluciente superficie y, a su vez, él protegería al escudo de la sombra de tristeza que dejó su alma derrumbada.
divendres, 23 de maig del 2014
"Revolución" planetaria
Imaginad un lugar. Imaginadlo escondido en el más remoto rincón del gigantesco Universo. Una enorme estrella rige un sistema planetario estable, o eso parece. La gran estrella comienza a regir de una manera bastante egocéntrica el movimiento y desarrollo de los planetas. Los planetas están sometidos a una gran presión.
No pueden más.
Un estallido, una explosión, los planetas no aguantas más la presión incisiva de la estrella dominadora, comienzan a sublevarse los más pequeños, comienzan a romper las normas con tal de eliminar la presión sometedora de la enorme estrella central. Se escuchan cantos revolucionarios de entre las voces de los planetas.
No pueden más.
Quieren lo que les pertenece, desean la libertad y, por ello, son capaces de intentar destruir a aquella potente estrella. No cuentan de la ayuda de los planetas más grandes, ellos están conformes con la "bondadosa" relación con la estrella, pero ellos no tienen miedo, deciden seguir adelante, romper las leyes, romperlo todo.
No pueden más.
La "bondad" de la estrella con los grandes planetas desaparece, tras la fuerte disputa y los ataques de los "pequeños" no puede ni mantenerse a ella misma. A su vez, los planetas grandes, debido a la nueva rebeldía de no ofrecerles lo que le piden a la estrella comienzan a inquietarse. Entre ellos deja de haber la tranquilidad habitual y algunos de ellos incluso se unen a la rebelión.
No pueden más, pero la destruirán.
La estrella ha caído, los planetas son libres No deben obedecer a nadie nunca más. ¿Qué harán?
Probablemente elegir una nueva estrella.
No pueden más.
Un estallido, una explosión, los planetas no aguantas más la presión incisiva de la estrella dominadora, comienzan a sublevarse los más pequeños, comienzan a romper las normas con tal de eliminar la presión sometedora de la enorme estrella central. Se escuchan cantos revolucionarios de entre las voces de los planetas.
No pueden más.
Quieren lo que les pertenece, desean la libertad y, por ello, son capaces de intentar destruir a aquella potente estrella. No cuentan de la ayuda de los planetas más grandes, ellos están conformes con la "bondadosa" relación con la estrella, pero ellos no tienen miedo, deciden seguir adelante, romper las leyes, romperlo todo.
No pueden más.
La "bondad" de la estrella con los grandes planetas desaparece, tras la fuerte disputa y los ataques de los "pequeños" no puede ni mantenerse a ella misma. A su vez, los planetas grandes, debido a la nueva rebeldía de no ofrecerles lo que le piden a la estrella comienzan a inquietarse. Entre ellos deja de haber la tranquilidad habitual y algunos de ellos incluso se unen a la rebelión.
No pueden más, pero la destruirán.
La estrella ha caído, los planetas son libres No deben obedecer a nadie nunca más. ¿Qué harán?
Probablemente elegir una nueva estrella.
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dilluns, 12 de maig del 2014
Pájaro azul
Buenos y estresados días, mis queridos lectores que, por casualidad, por amor al aburrimiento o simplemente porque sí, habéis decidido venir otro día más a leer.
¿Qué pondrá esta vez?, os preguntareis. Bueno, pues hoy estoy bastante vago y tengo una semana repleta de hermosos y dulces exámenes que me producen una gran alegría por lo fáciles que son - nótese la ironía-, así que voy a tirar un poco de cosas hechas y ya escritas como borrador: Pájaro azul.
Si, esta vez no es poesía, sino un pequeño relato. Aún así, espero que os guste.
Pájaro azul
El pequeño pájaro azul partió hace tiempo.
Escribo esto mientras observo desde la soledad de mi habitación, mirando desde la ventana el inmenso y claro cielo azul, manchado por el tembloroso baile de restos de lo que antes fueron flores de algún cerezo cercano y que ahora el viento, con su suave camino sin rumbo, arrastra hacia un futuro indefinido.
Veo su nido.
Sobre él han sucedido muchos desastres... La nieve lo cubrió aquel frío e intenso invierno que pasó separado del pajarillo, el viento arrancó parte de él... Ya no es el mismo que antaño, pero el triste y destrozado refugio sigue aguardando a que retorne el suave tacto del plumaje de aquel ave pintado de esperanza.
¿Volverá el pájaro azul? No lo se. Busco junto al nido su encuentro cada día, cada hora. Espero cada minuto que su melodía dulce y azucarada amaine el temporal que se formó en mi habitación al aletear para irse lo más lejos posible... Respiro... Una brisa suave atrae una mariposa del color de los pétalos que veo pasar frente a mi ventana, ondulando tímidamente sobre el fondo de las verdes colinas redondeadas y el cielo de zafiro. Sería un paisaje hermoso si el ave no hubiera abandonado su nido.
Pero el pequeño pájaro azul partió hace tiempo.
¿Qué pondrá esta vez?, os preguntareis. Bueno, pues hoy estoy bastante vago y tengo una semana repleta de hermosos y dulces exámenes que me producen una gran alegría por lo fáciles que son - nótese la ironía-, así que voy a tirar un poco de cosas hechas y ya escritas como borrador: Pájaro azul.
Si, esta vez no es poesía, sino un pequeño relato. Aún así, espero que os guste.
Pájaro azul
El pequeño pájaro azul partió hace tiempo.
Escribo esto mientras observo desde la soledad de mi habitación, mirando desde la ventana el inmenso y claro cielo azul, manchado por el tembloroso baile de restos de lo que antes fueron flores de algún cerezo cercano y que ahora el viento, con su suave camino sin rumbo, arrastra hacia un futuro indefinido.
Veo su nido.
Sobre él han sucedido muchos desastres... La nieve lo cubrió aquel frío e intenso invierno que pasó separado del pajarillo, el viento arrancó parte de él... Ya no es el mismo que antaño, pero el triste y destrozado refugio sigue aguardando a que retorne el suave tacto del plumaje de aquel ave pintado de esperanza.
¿Volverá el pájaro azul? No lo se. Busco junto al nido su encuentro cada día, cada hora. Espero cada minuto que su melodía dulce y azucarada amaine el temporal que se formó en mi habitación al aletear para irse lo más lejos posible... Respiro... Una brisa suave atrae una mariposa del color de los pétalos que veo pasar frente a mi ventana, ondulando tímidamente sobre el fondo de las verdes colinas redondeadas y el cielo de zafiro. Sería un paisaje hermoso si el ave no hubiera abandonado su nido.
Pero el pequeño pájaro azul partió hace tiempo.
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